sábado, abril 26, 2008

Primera ImproSesión 2008


ImproSesión es un espacio abierto para la improvisación centrado en el groove, funk, latin, folklore y jazz, donde todos los estilos musicales son bienvenidos.

La noche comenzará con la lectura musicalizada de los poetas Óscar Saavedra, Carlos Henrickson y Jordi Lloret.
La musicalización será en vivo a cargo de los músicos estables de ImproSesión: Francisco Monroy (teclados), Rodrigo Pardo (batería), Marco Silva (guitarra) y Federico Eisner (bajo eléctrico).
Están invitados todos los músicos a compartir este espacio.

Primera ImproSesión 2008

Miércoles 30 de abril 21:00 horas

Casa Rosada, Concha y Toro 32, Metro República

Entrada liberada, sólo consumo.
Casa Rosada cuenta con un muy accesible bar para amenizar la noche.

ESTE MARTES 29 DE ABRIL -20:30 HRS.


2º ENCUENTRO DE POETAS EN EL MUSEO DE LA EDUCACIÓN GABRIELA MISTRAL

Invitados

Víctor López
Carlos Henrickson
David Bustos
Jaime Pinos
Victor Hugo Díaz

Presenta: Raúl Hernández

Martes 29 de Abril a las 19:30 hrs.

MUSEO DE LA EDUCACIÓN GABRIELA MISTRAL
Chacabuco # 365 (esquina Compañía)
Metro Quinta Normal.

Se ofrecerá un vino de honor.

martes, abril 22, 2008

HASTA LA VICTORIA FINAL!!!


Este Jueves 24, 20:30 hrs., en Casa Rosada,
Concha y Toro 32, Metro República.-


Continúa el ciclo de lecturas que no para jamás

-excepto el 1 de Mayo, obviamente-

en una jornada absolutamente sorpresiva -puede saltar música, video,
y reales luces de artificio!

ALEJANDRO BANDA

NILDA SALDAMANDO

MARTIN GUBBINS



intentar tener alguna mínima puntualidad -sin exagerar, pero
qué les cuesta, por esta vez,
please

viernes, abril 18, 2008

Sobre ANOMALÍAS - 5 POETAS CHILENOS

Al presentar Anomalías (Ed. Zignos, Lima, 2007), no puedo dejar de recordar que el mundo literario peruano fue durante mucho tiempo uno de esos misterios de iniciados que –en una tan chilena práctica- hacían que la relación posible entre dos riquísimos entornos poéticos se convirtiera en información privilegiada para uno o dos “gestores culturales”. Naturalmente, tal modo de intercambio no aportaba en nada a algo fructífero. Como otras muchas prácticas que en su momento parecieron desmedidas en el agresivo afán conspirativo de la generación que se ha dado en llamar “novísima” (por supuesto, un nombre imposible de considerar sino como una denominación transitoria), las rutas abiertas para una comunicación de una impensada intensidad con los entornos literarios de los países vecinos resultó ser una apuesta que ha modificado sustancialmente nuestra percepción de lo que debe ser la actividad de difusión y promoción de la poesía.

Es particularmente importante que quienes publican en esta colección sean poetas de la promoción más nueva de la poesía nacional. Precisamente una de las más parricidas de la historia literaria nacional –si me permiten la comparación, pienso en aquélla que enterró el modernismo allá en los veintes, informe, agresiva y ambiciosa-, mas con una clara conciencia de un deber ético de la más alta importancia. No la ética del compromiso social, ni la moral filistea de los restos católicos en el país, sino una más extrema: la que mueve al poema a ser una interrogación constante sobre la propia identidad, en una época en que la crisis simbólica acarrea hacia la nada la vieja noción del sujeto unívoco, la estabilidad y coherencia posibles entre un ser y su situación; el discurso (categoría mayor de la historia cultural de Occidente) derritiéndose en la escritura, como bien apunta Rodrigo Gómez en el prólogo, invocando además a Perlongher y su barroco de barrio. El mayor gesto ético se resuelve acá en asumir plenamente la condición de crisis, y sólo podría considerar poetas mayores, más que a los Vates de estatua, a autores residentes en el límite de la escritura –Juan Luis Martínez, Enrique Lihn, Gonzalo Millán: “el discurso derritiéndose en la escritura”, como apunta Rodrigo Gómez en el prólogo. En este sentido, la heterogeneidad de los cinco poetas que cabe presentar acá no resulta un trabajo imposible, desde el momento en que sabemos que comparten, de fondo, este asumir la crisis como condición sine qua non de cualquier literatura que quiera dar cuenta de su tiempo. Y esto –el dar cuenta- es una de las reglas no escritas de la historia de la literatura.

La inquietud del ser en sí mismo –en el sentido en el que un Artaud pudo alienarse de sí mismo, asumiendo esto como única forma de intento de conocimiento- es palpable en los trabajos de Alexis Donoso González (Santiago, 1980). El sujeto puede ver toda noción de corporalidad, identidad o nombre como en pleno y dinámico proceso de descontrucción -y no digo de-construcción, que implicaría cierta esperanza de nuevos órdenes posibles). La conciencia de esto se da como una sospecha: desde el lenguaje en sí estaría funcionando una ficción tranquilizadora que corresponde corroer. Pienso en la lengua fuera del frasco, que se entrega a la locura del descampado, y en el desenfreno nocturno de los últimos textos, como efectiva corrosión del sentido. La escritura de Donoso apunta a una violencia límite, que me parece en camino a abismos más decididos, trágicamente necesarios en la progresión de una experiencia literaria como ésta.

Al desenfreno de Donoso, corresponde como un perfecto opuesto la agresividad intelectual de Marcela Parra (Temuco, 1981). El problema es análogo, pero esta inquietud del ser se resuelve acá en una decantación ácida del lenguaje poético, resultando de ella una visualidad abismada, como corresponde a una mirada cuyo sujeto tiende a desaparecer –el enlace al sujeto entre paréntesis de Juan Luis Martínez es, en este sentido, prístino. Los opuestos que hacen posible nuestra ya vieja y resquebrajada Weltanschauung occidental terminan dando paso a esa apretada masa oscura del primer texto de la serie, a un paisaje sin lenguajes ( ) lleno de imágenes latentes que sólo podrían ser reveladas mediante uso de la violencia. De algún modo, la segunda mitad de la serie de textos (desde el febril poema a Mary la Acuchilladora), me parecen ser la aplicación de supuestos que fueron planteados en la primera mitad. La brutal exposición de una intimidad en absoluto desprendimiento es el resultado natural de la intensa corrosión intelectual, resultando en una experiencia poética de fortísimas vitalidad y honestidad. La escritura de Parra es una de las más interesantes en la poética joven chilena, sabiendo recoger el sentido de carencia simbólica de la transvanguardia chilena, alejándolo, a la vez, del ejercicio académico vacío y meramente conceptual.

El fragmento de Particular egocéntrico y la luna –Reescritura de The Outsider de H. P. Lovecraft que Marcos Arcaya (La Ligua, 1979) entrega en el libro, pone en crisis uno de los tópicos más fetichizados de la poética chilena: la situación. La referencia permanente a una des-situación, ligada a una antinaturaleza enajenante (que es el desarrollo del cuento de Lovecraft) va, sin embargo, desplazándose a una nostalgia que supone una naturalidad y una pertenencia a lugares y experiencias reconocibles (Santiago, el lecho del amor). Pero todo desarrollo en Arcaya supone una irresolución, una vuelta a la escritura en su carencia representativa y no en su plétora de significado: es así como resulta curioso entrecruzar este conjunto de textos con poéticas como la de Diego Maquieira, para darse cuenta de cómo, desde supuestos procedimentales e ideas comunes, Arcaya se desplaza hacia la expresividad límite de un lenguaje cojo, dando la vuelta de tuerca a cualquier tipo de demiurgismo poético. La apuesta de Arcaya es arriesgada, y supone un aliento amplio para lo que puede ser una obra de intensa y perturbadora densidad, en que lo experimental no aplasta una fuerte profundidad emotiva.

Marcela Saldaño (Santiago, 1981), en La Arcada como pequeño Maleficio, propone una muy distinta forma de percepción del lenguaje. El flujo expresivo de Saldaño responde a una tradición y experiencia poética en que la aparición de las imágenes viene dictada y determinada por la misma densidad del lenguaje: no están lejos de esta escritura el surrealismo o el futurismo, mas siempre y cuando podamos verlos no en su sencillo cliché, sino en la precisión de los procedimientos y la economía de lenguaje que caracterizó los momentos más preclaros de ambos movimientos. La propia condición del sujeto –que acá no excluye la de mujer, pudiendo verse como un escrito de género en la más profunda y seria aplicación de esta manida y abusada expresión-, condición de carencia e indefensión, lo hace desplazarse hacia una particularmente intensa experiencia del deseo, que supone el dolor y la exposición de las grietas íntimas –violenta y bellamente figuradas como los orificios y las heridas en el cuerpo (Ciertos asuntos otorgan cicatrices, se encarga de recordarnos). La extrema vocación de una poesía en cuanto tal, como forma depurada de investigación en los límites de la propia conciencia, hace a la obra de Saldaño una de las más reconocibles y promisorias de las nuevas promociones, en su atrevimiento de asumir programáticas poéticas que corren un permanente riesgo, tanto en su propia creación y expresión, como en un entorno literario caracterizado por exigencias que, al menos en nuestro país, han sido históricamente persecutorias hacia ciertas experimentaciones no ligadas a contextos determinados.

Un habitante bajo el absoluto peso de su imposible definición y origen es lo que Óscar Saavedra Villarroel (Santiago, 1977) presenta en los fragmentos del extenso libro que prepara: doping histórico. La absoluta heterogeneidad de este sujeto, decididamente caracterizado desde la conjunción de dolor y deseo que conforma la historia de Latinoamérica, lo conduce a un lenguaje poético de una musicalidad febril, que es capaz de plantearse el propio vértigo como camino de definición de sí en el puro fluir histórico de una conciencia histórica, y no en una imposible fijeza del ser. Este camino supone un deber ético y político, pero cuya expresión va a estar marcada por la paradoja: la imposible construcción colectiva y el abandono tan sólo animan la mera existencia individual en su más corporal ser (Y denuncia a tus óvulos, / A tu parto, / A tu origen, / A tu Ethos maldito). La vindicación del individuo ante una historia inclemente hace a esta escritura una de las últimas posibilidades de una literatura política en una época de doctrinas vaciadas, y en este sentido Saavedra estaría entrando en la línea de fuego ya pisada por poetas como Jaime Pinos o David Bustos en la difícil conformación de un nuevo ethos literario y una rearticulación de la relación del artista con su entorno social.

Anomalías es, entonces, una buena noticia. Como confirmación sólida de las manos estrechadas entre las jóvenes producciones poéticas peruana y chilena, esperemos que ayuden a conformar un solo ámbito literario, capaz de traspasar la ilusión vacía de que Santiago o Lima son capitales culturales autosuficientes. Se saluda a Editorial Zignos, y a los amigos poetas por esta buena noticia.

Valdivino Braz sobre Tagore Biram


Tagore Biram manda lembrança


O poema "Prólogo", de Tagore Biram, publicado — certamente por Carlos Willian, em atendimento à sugestão de Lauro Marques — aqui nos comentários da Bula (edição 204), encontra-se, em russo e português, no livro “O anjo desafinado”, de autoria dele, Tagore. O livro foi o primeiro a ser premiado, em 1987, pela Bolsa de Publicações Cora Coralina, então criada pelo governo de Goiás. Referido poema foi por mim publicado aqui mesmo, na Bula, em 2007, como parte do artigo “Sobre Tagore Biram”, redigido alusivamente aos nove anos de sua morte, ocorrida em 13 junho de 1998, na cidade de Tirúa, no Chile, país onde ele residia desde 1996. O poeta morreu aos 40 anos de idade. Consta que em Tirúa um centro cultural leva seu nome, homenagem de amigos que por lá cultivava.
Sabe-se que Tagore deixou no Chile vários amigos, que os tinha também em Goiás, os que o conheciam mais a fundo, assim como tinha os inimigos, muitos dos quais, de público, ele mandava tomar no curió ou então à puta que pariu. Com Tagore não tinha meios-termos. Tirado do sério, quando se sentia ofendido ou humilhado, dava o troco na hora, e proferia seu revide com palavras nuas e cruas, mesmo na presença de distintas e emperucadas madames.


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martes, abril 15, 2008

Este Jueves 17 de Abril,


algo como esto...

20:30 horas.-
como siempre en Casa Rosada
Concha y Toro 32 - Metro República

continúa el ciclo que todos esperan jueves a jueves -aunque sería buena idea que aparte de esperarlo, fuéramos todos: está muy bueno y lo dice el organizador

Esta jornada:

Alberto Cecereu (desde Valparaíso)

Carolina Schmidt

Ángel Valdebenito



no es que haya que ser puntual
pero no sean demasiado impuntuales!!

martes, abril 08, 2008

Brasigois Felício sobre Tagore Biram, en Revista Bula, de Brasil

O anjo desafinado


Passo os olhos pela seção goiana de minha biblioteca e a visão da obra de um anjo desafinado, desses que vivem na sombra, a desafinar no coro dos contentes, despertou-me a saudade do poeta e amigo Tagore Biram, que morreu em Thomé, terra chilena, no exílio que se impôs, ou que a ele foi imposto pela permanente insegurança, aflições, angústias e conflitos com que viveu, no berço que lhe foi avaro e hostil. Tomo de empréstimo o título deste livro, "O anjo desafinado", com que o grande poeta goiano conquistou o Prêmio Cora Coralina, em 1987.


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Lectura Jueves 10 de Abril, 20:30 hrs.


Continuando con el ciclo de lecturas más largo de la historia del Occidente Cristiano...

Jueves 10 de Abril 20:30 hrs. Casa Rosada Concha y Toro 32 - Metro República

Gloria Dünkler
Ernesto González Barnert


y en su despedida de Chile,
Claudia Posadas, de México.

-y recuérdese: un tequilazo no le hace mal a nadie-

se les espera-

lunes, abril 07, 2008

Lanzamiento de HIGIENE, de Ernesto González Barnert, en Valparaíso




(Santiago, Ediciones del Temple, 2007).

Presentan los poetas Juan Cameron, César Cabello y Enrique Winter.

Viernes 11 de abril a las 19:00 horas.
Sala Rubén Darío, Blanco 1113 - Valparaíso.




Ernesto González Barnert (Temuco, 1978). Ha publicado el poemario La coartada de los dragones por el camino pequeño (Temuco, Ediciones Pewma, 2000). Textos suyos han sido recogidos por diversas antologías y revistas, además de otros soportes. Ha obtenido el Premio Pablo Neruda del XXIX Concurso Nacional de Arte y Poesía Joven de la Universidad de Valparaíso (2007) y Mención Honrosa en el Concurso Nacional de Poesía Joven Armando Rubio Huidobro (2003), en el Primer Concurso de Poesía del Sur “Premio Eduardo Anguita” (2005) y en el Premio “Juegos Literarios Gabriela Mistral” (2005). A su vez ha recibido las becas de creación literaria de la Fundación Mustakis - Biblioteca Nacional, del Centro Cultural de España, de la Sociedad de Escritores de Chile y de la Fundación Neruda. Es parte del taller Santa Rosa 57.

miércoles, abril 02, 2008

ENTREVISTA EN REVISTA EXTRAMUROS

Realizada por Carlos Amador Marchant


Naciste en Santiago y pasas escasamente los treinta años. Al mismo tiempo viajas por diferentes lugares…¿te consideras patiperro de la literatura?

La verdad es que mi forma de relacionarme con los lugares no es exactamente la del patiperro. El “patiperro” chileno implica una forma de recorrer el mundo sacando las mayores ventajas posibles y haciendo cualquier cosa por aprovecharse; y ésa no es mi mentalidad. Si bien mi crianza en Concepción tiene mucho de accidente, visto en perspectiva, mi relación con Valparaíso y Santiago, por ejemplo, no es la del que pasa “a lo patiperro”, sino la del que inventa una raíz con el suelo, en caso que no la tenga: eso es parte de cierta disciplina de ánimo, consustancial con el trabajo literario honesto. El trabajo literario honesto no está de moda, y en eso uno queda demodé, pero eso es preferible a, por ejemplo, esos provocadores de bajo calibre que quieren ser aplaudidos con gestos de quiltro. Como cuando el quiltro en la noche ladra a la gente que se cruza con uno, para quedar bien; cuando en realidad da risa. Aunque hay a quien le gustan los quiltros, especialmente cuando ensucian el suelo que pisan.


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martes, abril 01, 2008

LECTURAS DE ABRIL -ESTE JUEVES 3


Abril, LECTURAS MIL

EN CONCHA Y TORO 32, Casa Rosada (Metro República).

20:30

Este jueves 3.-

CHRISTIAN AEDO
FEDERICO EISNER
HÉCTOR HERNÁNDEZ MONTECINOS

a no faltar!

lunes, marzo 31, 2008

LLAMADA DE LOBOS

Vas a hacer hoy lo que
debes, vas a cuidar aquello
que, dices, es tuyo, vas a echar
sobre las paredes más barro
fresco, porque el río
corre legamoso hoy día.
El paso de la puerta
hacia la orilla es lento, sólo
la delgada brisa puede
hacerte una otra vez, en ti
volver antes de cargar la fuente
con ese danzante lodo y tras
pasar el umbral de vuelta,
ver todo aquello que dices que es
tuyo, ese suelo tibio, conocido,
la calma nada sin nombre: en este
otoño feroz esas cuatro murallas
merecen el nombre de santas.
El quieto paso de un lobo tras
la ventana tan sólo puede
confirmar el insustancial óleo
que ha hecho de tu casa algo
más acá del mundo -misteriosa, imposible,
antinatural ficción. Agradece ese eco
caso sordo de las cuatro patas
del Ser, el suave paso, el rumor
de los colmillos ansiosos.
Desposeída pasa a este jardín
sin simetrías, la hiriente
tierra de los lobos que no
se engañaron con los humanos
hábitos, el reencuentro pardo
y desnudo con tu especie:
rojas y abiertas las encías de furia
cuando inyectadas tus pupilas
encuentren, de vuelta, a la falaz
humanidad, esa temerosa nada,
ya tan lejos de la abierta y fresca
alegría de la sangre aún viva
de la agónica presa.

miércoles, marzo 26, 2008

Sobre UN CATÁLOGO DE TODO LO QUE HAY, de María Paz Levinson

Está claro que no toda contemplación es mística: la búsqueda de la integración en un absoluto –sea éste alguno de los tradicionales absolutos espirituales o aquella humilde y con fama de laica Verdad, más cercana a nuestras costas-, a veces no acompaña ese acto no comprometido de conocimiento. La contemplación se hace una sencilla práctica desligada, que no puede encontrar ya nada que ver en las profundas sombras del alma o en mundos que se aparecen. La persistencia de las cosas en sí mismas produce un hastío característico, y la contemplación vaga de una cosa a la otra adquiere su legítima ciudadanía en esa profunda actividad emocional de total negación que Baudelaire ya definió como spleen, instante que puede llegar a confundirse con el vacío o la inmortalidad, desde el férreo paréntesis en torno al sujeto de ese hastío.

Dentro de una “antología personal” de ese sentimiento, no dudaría en incluir Un catálogo de todo lo que hay, de María Paz Levinson (Ed. Gog y Magog, Buenos Aires, 2006). La anécdota no duda en proliferar, sin la menor intención de trascender su limitada manifestación de experiencia simple, aun circunscribiéndose a un espacio específico: el balneario costero. Este espacio privilegiado en la creación contemporánea para la contemplación vacía del spleen –desde que el incesante espectáculo de la ciudad ha generado su propio stock de emociones sucedáneas que no conocen de pausa o detención- aparece en el poemario como un lugar absolutamente ajeno, apoyándose esto con una suerte de recurso de inercia, que parece hacer derivar a la percepción de forma inmotivada e involuntaria. El tono, por ello, tiende a alienarse hasta niveles extremos: el resto de los veraneantes son claramente otros objetos en el campo visual, vistos ya sin el menor signo de simpatía o compasión –como en uno de los últimos textos del poemario que, a fuerza de musicalidad vacía y inercia, hace a personas y objetos formar parte de un mismo amasijo de realidad:

ves en tu cabeza niños bronceados

hiperexcitados por la energía del mar,

la playa, la madre tomando sol y luego

acarreando bolsos, termos, cremas, lonas

Éste es uno de los secretos de la poética de Levinson: la limitación de lo que existe más allá a una mera objetualidad, que no puede menos que marginar toda posibilidad de apasionamiento lírico. Esto, sumado a la proliferación de la anécdota, produce un “efecto narrativo” que tan sólo la trabajada intimidad –a través de la segunda persona en apelación constante, la indicación persistente de una reflexividad cuotidiana, el cuidado trabajo del ritmo que logra detener cualquier tipo de desarrollo que trasciende la sencillez de lo registrado y registrable-, esa intimidad de poderoso tono evocativo, trasladando lo sucedido hacia un pasado indeterminado, puede hacer resplandecer como un poderoso registro poético, que sabe cuidarse de la falsa ingenuidad para otorgarnos una muy especial “inocencia de segundo grado”. Inocencia que no lo es, y que representa una de las características más interesantes de las nuevas promociones literarias argentinas –pienso en Gambarotta o Cucurto, aunque se puede decir que es una característica generacional-: la elección decidida del habla común para generar el texto poético, entendiendo con esto las profundas consecuencias sobre la concepción del poema como una suerte de producto elaborado, definitivamente ya de espaldas a las nociones trascendentales que, al menos en Chile, siguen apareciendo casi como tics inconscientes.

En este último sentido, el aprendizaje profundo de la contemplación en el libro de Levinson puede no ser completamente negativo. Es posible que encubra un descubrimiento análogo y contrapuesto a la experiencia mística: la conciencia de una lejanía irresoluble con respecto a la cerrada materialidad del mundo y el indiferente fluir del tiempo. El último texto unitario del libro -pensás / cómo hacen para reconstruir todo antes del verano?-, en su irónica apreciación del vacío spleen de los balnearios en invierno –precisamente cuando no están preparados para acoger la situación del veraneo-, confirma la sospecha que se vierte como una carga al lector del breve poemario: que en la inconsciente búsqueda de autorreconocimiento y situación que traspasa a la voluntad poética, puede llegarse, merced a un cierto viento, según el día o el mes, a la certeza de la propia limitación como meros transeúntes de experiencias. Y la sensación de que tras toda temporada encontramos el mismo paso del tiempo, y que nuestra percepción capta, al final de cuentas, todo lo que hay –exactamente como esa fotografía de los balnearios, puro recuerdo sin arte-, deja ver la profunda inquietud tras la obra de Levinson como un problema de lucidez: estar más o menos despiertos y conscientes de lo que se nos va al paso de la experiencia, la precisa decepción detrás de la palabra temporada.

(Un catálogo de todo lo que hay, María Paz Levinson, Ed. Gog y Magog, Buenos Aires, Argentina.)



martes, marzo 25, 2008

LECTURA -JUEVES 27- CASA ROSADA

Estimados,

tras múltiples batallas, la bandera sigue en pie.

Este jueves 27 de Marzo, a las 20:30 hrs., en

el Centro Cultural Casa Rosada,
Concha y Toro 32 (Metro República),

continuamos con estas lecturas,

Víctor López,
Jaime Pinos y
Raúl Hernández,

y terminamos toda trashumancia -hasta nuevo aviso

corazón y cervezas de sobra
a su espera.

y se viene abril...

martes, marzo 18, 2008

ALGO ASÍ COMO ESTO:

Este Jueves 20 a las 20:00 en Villavicencio 323.-

continúa salvajemente el ciclo de (des-)veladas literarias
-esta vez a la espera del conejo-

MARCELA SALDAÑO

AMANDA DURÁN

SONIA CIENFUEGOS

se les espera

martes, marzo 11, 2008

POESÍA EN OTRO VIEJO BARRIO








Villavicencio 323 - Barrio Lastarria

Esta semana continúa el ciclo de lecturas poéticas más batallador y situacionista que se haya visto!


Jueves 13 de Marzo, 20:00: tendremos a Víctor Hugo Díaz, Galo Ghigliotto y Marcelo Guajardo.
Y cerveza, para los sedientos, en el estilo del viejo Espantagruélico!


Jueves 20 de Marzo: Amanda Durán, Marcela Saldaño, Sonia Cienfuegos.

Jueves 27 de Marzo: Jaime Pinos, Víctor López, Raúl Hernández.


Y un año entero para quedar afónico o sordo:

se les espera


sábado, febrero 09, 2008

Crítica a AN OLD BLUES SONGBOOK


Por Andrés Florit


Siempre he asociado el blues a la poesía. Al menos, a la poesía que más me gusta. El desgarro original que sostiene esta música, la intensidad de los pocos acordes, la voz herida que sin embargo canta, sin patetismos, “sucia y desprolija” como diría el gran Pappo. El blues y la poesía son como hermanos, y ciertamente la poesía no necesita pasaporte para colarse en un viejo blues. Pero lo contrario no es fácil: quitarle la música al blues y que siga siendo blues en un libro de poesía.